09 mayo 2006

BIENVENIDO, MI PEQUEÑO



Durante un santiamén,
la tierra enmudeció,
y el cielo vino a ser
un infinito empeño:
bienvenido, mi pequeño.

Ahora que logro soñarte
dormidito en algodones,
no puedo dejar de nombrarte.
Teje sueños de primavera
porque sólo el amor queda.

En la blancura de tus alas, amor
se lee un verso de esperanza.
Vuela alto, sin dobleces, sin temor,
porque en esta noche fría, noche negra
nos ha nacido un sol de primavera...


Francisco Sandalio


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